
De este modo, existen referencias a Enrique II de Castilla, quien dictó algunas reglas para el registro de los caballos que se introdujeron en el Reino, prohibiéndose sacar del mismo clandestinamente equinos, só pena de severas sanciones.
Felipe II continuó con esta preocupación e impidió que se trasladasen caballos de Andalucía para Castilla, formándose incluso una comisión para ocuparse de la conservación de la cría caballar.
Una política similar se desarrolló durante los reinados de Felipe III y Felipe IV.
Hacia 1818 se empezó a comprender en España la utilidad de las carreras de caballos metódicamente practicadas. Se observaron los modelos francés e inglés comenzándose a dar los primeros pasos hacia la creación de una Sociedad de Fomento, análoga al «Jockey Club» inglés y la «Societé d’ Encouragement» francesa.

Por aquella época se estableció una especie de circo en el picadero del Duque del Infantado, constituyéndose la primera tentativa en nuestro país para preparar caballos de carreras.
Hacia 1832, el Duque de Osuna comenzó a estudiar la posibilidad de implantar las carreras de caballos inglesas en España.

Aquel año también es probable que se disputaran carreras en el Paseo de las Delicias madrileño.
Las fechas de celebración de estas primeras carreras son algo confusas, pero de lo que no cabe ninguna duda es, que así como el Conde Artois fue el precursor del Turf francés, podemos considerar al Duque de Osuna como el padre del Turf español.
Las fechas de celebración de estas primeras carreras son algo confusas, pero de lo que no cabe ninguna duda es, que así como el Conde Artois fue el precursor del Turf francés, podemos considerar al Duque de Osuna como el padre del Turf español.
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