
Con el correr de los tiempos y el avance de la mecanización, el caballo ha ido perdiendo utilidad pero, en contrapartida y gracias a la equitación y el esparcimiento, ha ido ganando mayor número de adeptos.
Lamentablemente, en esta relación hombre-caballo las técnicas de sometimiento de gran raigambre- no han evolucionado favorablemente para nuestro amigo; siguen estando, basadas en el castigo físico, la humillación y el miedo.
Desde hace unos cuantos años, amantes del caballo, dispersos por el planeta, han comenzado a investigar sobre diferentes métodos y técnicas para conocer, acercarnos y domar al caballo sin necesidad de recurrir a la violencia;

Se trata de una serie de técnicas, la mayoría de ellas muy antiguas, que han sido recopiladas de distintas escuelas, de diversas culturas, de mucha gente conocedora de la comunicación entre el hombre y el caballo, que han sabido entender que no es necesario utilizar métodos violentos para lograr que el caballo haga lo que queramos.
De este modo, se llegan a desbravar potros que luego son caballos, que pasan a ser nuestro compañeros y se sienten a gusto y cómodos, obedeciendo nuestras órdenes siguiendo siempre su tan noble sentimiento de gratitud por complacernos.
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Esto es muy fácil de lograr y a partir de ahí estará dispuesto a asimilar todo el aprendizaje que le impartimos.
Para esto es muy importante el conocer sencillas reglas de comunicación y que las ordenes sean claras y precisas durante todo el proceso de doma.
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