
Tanto es así que su estudio debe ser muy detallado y debe afrontarse de manera que permita saber cómo afecta al equilibrio y mecánica del movimiento, y también de qué manera condiciona el manejo del caballo bajo silla, repercutiendo en el control, la permeabilidad, ligereza, etc.
En el análisis del cuello se estudia de forma independientemente la región de la nuca (unión cabeza-cuello), y la base del mismo (unión con el tronco).
Lo enfocamos desde el punto de vista de funcionalidad, pero sin olvidar que el concepto racial es imprescindible al sector PRE y el cuello, junto con la cabeza, como vimos, son la carta de presentacion de dicho atributo o tipismo. Aunque carezca de interés para muchos jinetes, parece pecaminoso omitir la Raza.

Nuestro estándar racial dice: cuello ligeramente arqueado y de longitud media, crin fuerte y abundante, bien insertado con la cabeza y posteriormente. Esta es la refencia que el reglamento hace del cuello. El concepto es amplio y, por supuesto, capaz de albergar la calidad, pero se moja poco y define menos. Como raza, el Caballo Español no puede dejar de ser bello y armónico, destacando siempre en él sus buenas proporciones.

A) Sus crines, largas y sedosas. Si estuvieran cortadas, como en los potros o yeguas, debe apreciarse su fortaleza y abundancia, pero sin ser bastas.
B) El ligero engrasamiento y engrosamiento del borde superior del cuello del Caballo Español (gato) es una característica de tipo, que condiciona a otras, como veremos.
Esta reserva de grasa es un reducto de la rusticidad del Caballo Español, que cuando se presenta en exceso forma el defecto denominado "gato" o "gato vencido", cuando se tuerce hacia uno de los lados, descalificando al ejemplar.
Parece que un PRE con el cuello muy fino y desengrasado, para mucha gente, está fuera de tipo.
En un concurso o concentracion de Caballos Españoles, un ejemplar así desentona, por lo que podemos deducir que un gato moderado es lo que vienen seleccionando los criadores en el Caballo Español.

En el PRE, donde todavía no existe la costumbre de castrar los ejemplares que no son sementales, hace que nos imaginemos por sistema al Caballo Español con esta caracteristica, haciendo que se confunda el tipo con una característica de caballo entero o semental. Algo parecido ocurre con la tradición de presentar las yeguas y ejemplares jóvenes tusados.
Un ejemplar que carezca de este añadido desentona también al margen de su calidad, y la costumbre tradicional de presentarlos "tusados" permite que, con cierta habilidad, se hagan correcciones en la forma, que mejoren a simple vista la presentación en el concurso. Pero, es muy importante para el criterio personal y la selección tener presente la influencia de esta región en el caballo y saber discernir qué características forman realmente parte del ejemplar, sin confundirlas con tradicionales o comunes formas de manejo.
Se han proyectado estudios para averiguar el componente genético y vencer el defecto de un gato excesivo o vencido, pero pienso, particularmente, que si los ganaderos seleccionamos un gato moderado como característica racial, la gravedad y los excesos también estaran ahí, en el mismo saco.

La propensión a acumular grasa en el cuello del Caballo Español, fomentada por la falta de utilización del mismo, bien por carencia de ejercicio, alimentacion desequilibrada o por domas defectuosas que impiden el empleo del cuello, pueden llegar a atrofiar la musculatura deseable, anquilosar y convertir el cuello en una masa de grasa indeseable.
Por todo lo dicho, la tendencia a acumular grasa del PRE y la relación del desarrollo muscular con su empleo lógico, se deduce la importancia de la crianza en libertad de los ejemplares de esta raza para su correcto desarrollo.
En definitiva, podemos decir que el cuello es bueno cuando se utiliza bien y este hecho, a la vez, condiciona el que se desarrolle correctamente, afectando, por lo tanto, también al manejo de igual forma que la genética.
Otro defecto racial considerado importantísimo es el denominado "golpe de hacha", formado por una depresión en la unión cuello-cruz.

Este defecto puede tener su origen en varios motivos.
Que dependan del cuello, principalmente, dos: que este nazca muy bajo con respecto al tronco o que carezca del gato moderado deseable antes descrito.
La primera causa es grave, como veremos; la segunda, en cambio, es solamente un fallo racial en el dibujo de la silueta de la línea superior de un Caballo Español.
Entre las causas del "golpe de hacha" ajenas al cuello, hay que destacar cuando aparece motivado por la altura de la cruz, como en el caso de animales jóvenes, delgados o yeguas con edad. En mi opinión, no debe ser tenido en cuenta.
Eliminar la cruz para evitar este defecto es brutal, con un alto precio en la funcionalidad de los ejemplares así constituidos, que, a pesar de carecer de "golpe de hacha", no sé si merece la pena que sean reproductores. Por suerte, hoy se ven muchos menos ejemplos de este caso que hace unos años, y de los medalleros morfológicos casi han desaparecido.
La línea inferior del cuello debe ser cóncava, en sintonía con la convexidad de la línea superior. Esto viene dado por la disposición favorable hacia delante de toda la musculatura del cuello. Cuando el cuello está invertido, se aprecia una convexidad no deseable. En ocasiones este defecto está camuflado, porque la línea superior aparenta, con la grasa del "gato" antes descrita, una disposición de los músculos que no existe.

En el borde inferior del cuello a veces se aprecia un defecto sin demasiada importancia, simplemente estético, denominado "pico de flauta". Está formado por una irregularidad a la altura de la glándula tiroide, sin romper la concavidad que debe tener el borde inferior del cuello.
Funcionalmente, esta depresión mejora la garganta de un cuello grueso, pero, por supuesto, es mejor que el cuello esté bien formado y se afine proporcionalmente, sin esta falta de belleza.
Al margen de la calidad y construcción del cuello, el caballo lo utiliza para desarrollar su movimiento y equilibrarse en él, como parte más móvil e independiente de toda la línea superior del animal, que es la que manda y condiciona su dinámica. Sin embargo, de su calidad y buena conformación depende el que nosotros podamos hacer uso de ese dominio. Por esto, para valorar el cuello es imprescindible que observemos cómo lo utiliza durante el movimiento, condicionando también su desarrollo.
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