
Es frecuente que en las discusiones sobre nuestro caballo algunos, quizás por un sentido regionalista, reivindiquen el nombre de andaluz eximiendo, como único argumento, que en algunos países es conocido como andalusian horse.
En la actualidad y oficialmente su nombre es pura raza española, en abreviatura P.R.E. y popularmente caballo español. Las conclusiones que vamos a exponer sobre ello, no son fruto de la improvisación si el resultado de un largo proceso de estudio de la documentación en la que nos apoyamos.
Ya en textos medievales y en los que se escribieron posteriormente en el Mundo Moderno se puede apreciar que muchos autores engloban a los caballos criados "allende el Tajo" como una sola raza. No se tenía en cuenta las diferentes que se criaban tales como hacas, hacaneas, frisones , cuartagos, trotones, etc. Posiblemente el desconocimiento de ello, hace que tratadistas actuales hayan fijado a nuestra raza características ajenas a ella e incluso certifiquen su mestizaje.


El éxito constituiría el final de una búsqueda milenaria: la obtención de una morfología, descrita ya por Simón de Atenas, Jenofonte o Columela en sus tratados, considerada la más idónea para un caballo.
Para que se llevara a cabo se eligió como lugar idóneo a Córdoba. El secretario real Francisco Eraso dirigió una Real Cédula el 28 de abril de ese mismo año al que era corregidor de la ciudad, Francisco Zapata de Cisneros para que se construyera una Caballeriza y señalara las dehesas, en los baldíos y realengos de esa ciudad, que proporcionaran el pasto y sustento de las mil doscientas yeguas que se comprarían. Así se hizo, librando el 27 de noviembre los primeros 1.500 ducados para el mantenimiento de la yeguada y 500 para el comienzo de las obras de la caballeriza .

El resultado del proyecto fue tan extraordinario que estos caballos nunca llegaron a cubrir las yeguas de las dehesas municipales sino que quedaron para uso privado de la corona y compra de voluntades, a través de regalos a reyes y nobles.
El caballo español conquistaría el mundo a través de sus cualidades. Fue símbolo de un imperio y de una cultura que había sido capaz de conseguir lo que todo el mundo ansiaba, el caballo perfecto.

Para preservar su pureza, se estableció un libro denominado Registro de caballos españoles y hacas, en el que se llevaba, como en el actual, las genealogías de todos los animales a fin de reconocer sus orígenes. Sería absurdo restar la importancia que Andalucía tuvo en la creación del caballo español, pero también lo sería, negar la evidencia que el nombre con el que siempre se le distinguió desde su creación fue el de español.
Se dice que un pueblo está condenado a repetir su historia cuando la olvida y esto fue lo que ocurrió con nuestra raza. Los pasos que se dieron recientemente para definirla e incluso abrir un libro de Registro, estaban ya dados cuatrocientos años antes.
Por ello no debemos olvidar, aunque a veces ocurra, qué fue lo que se buscó para que nuestra raza fuera la más deseada: su belleza, su nobleza y sus movimientos elevados que la distinguieron del resto de las razas existentes haciéndola digna de un rey.
Artículo escrito por Juan Carlos Altamirano
1 comentario:
Hola ufff... al fin encuentro alguien que hable español... no encontraba a nadiee... pasa por mi blog please..1!!!
www.loba-loba2.blogspot.com yas?? chauuuuuuuuuuuuuuu
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